
Un diseño simple es fácil de mantener.
Requiere poca o ninguna formación para el usuario.
Será más fácil que se implante y finalmente se use, pues soluciones completas y complicadas suelen fracasar.
El cliente debe estar al tanto en todo momento de la evolución de su proyecto.
Debe ser parte activa en la toma de decisiones.
El feedback debe ser continuo y las reuniones con el cliente periodicas y frecuentes.
Ciclos cortos de desarrollo.
Integración continúa.
En todo momento se debe estar dispuesto a modificar el plan de trabajo para adaptarse a las necesidades del cliente.